martes, 20 de enero de 2015

Recoletos


Una mañana suave, apacible de finales de octubre en Madrid. Esperando al semáforo en verde para cruzar, en el Paseo de Recoletos, me le llamó la atención la pareja a mi derecha, esperando también para cruzar. 
Ella era hermosa, una belleza triste y frágil. El semáforo cambia, ella avanza para cruzar. “Pero qué haces” él bruscamente, “cuando lleguemos a casa te vas a enterar”. Les miró de soslayo, siento esa presión en el estómago que hace temblar. 
Cruzaron apresuradamente sin palabras. 
Ella la cara del miedo, yo de la vergüenza.